SEMBLANZA
Mi pueblo tiene el corazón dividido en dos vertientes, sobre las que derrama su sudor y sus lágrimas: un valle se desliza a la vera de Córdoba, y el otro se las lleva hacia Sevilla.
Por mi pueblo no se puede pasar de camino a ningún gran lugar. Uno va allí si quiere, o quizá pasa por casuali Mi pueblo me sorprende cuando vuelvo del monte, escondido tras un cerrillo o una revuelta del camino. Me gusta verlo así, a la sombra del Santo, sus casas apiñadas rodeando el Castillo, cual rebaño de ovejas cobijado en torno a un chaparro. Me gusta verlo así, “desde el fin infinito del camino”, como dijo el poeta, cuando anochece ya en medio de la tarde de invierno; y el aire frío es espeso, tan espeso que el humo de las quemas y de las chimeneas se queda en él, suspenso. Los olivos lechines, como bichos cenizos, trepan por las agónicas laderas, llamando a las primeras estrellas que se asoman. Mi pueblo dicen que no es mi pueblo, porque no nací en él. Pero en él veo nacer, una tras otra, las mañanas repletas del piar de los pájaros y el aroma del trigo horneado. En él crecen mis hijas y deshojo mis días. Quién sabe si algún día, en alguna otra vida, no ví la luz primera en una de sus casas; si aquí amé a una mujer y labré alguna tierra. El destino se burla, voluble, muchas veces así de los hombres. Mi pueblo es amplio y claro, dorado por las luces generosas del sol y los limones. Las gentes de mi pueblo son abiertas y honradas. En su interior perdura el tarteso, el romano, el turdetano y árabe, al igual que en sus campos aún se pueden hallar las huellas de su paso. Mi pueblo es pobre en bienes materiales, medido con la vara rasa del poderoso; pero es rico en paciencia y alegría, rico en naturaleza y en historia, rico en serenidad y en experiencia. Mi pueblo quizá aún no sea del todo mi pueblo, aunque en él vivo y desvivo y escribo. Pero puede que en él terminen mis días, y entonces, cuando integren mis restos su tierra, terminará seguro siendo por fin mi pueblo.
Tomás Illescas Ferrezuelodad si pretende perderse más allá de los grandes lugares llenos de gente importante.


