“Luz con el tiempo dentro de un espacio mágico”. De esta bella manera, Juan Ramón Jiménez definía a su pueblo natal, Moguer. Cabría copiarle para describir las ferias de nuestros pueblos y la vida del ser humano en el planeta.
Si bien en una respuesta aséptica del Trivial la Feria de La Puebla podría denominarse algo así como “dícese de la fiesta popular típica andaluza que se celebra en la localidad de La Puebla de los Infantes en torno a la festividad de su patrona”, metiéndole un poco de poesía se podría describir como “luz con el tiempo dentro en un espacio mágico”. Y es que meterse en el “Praíllo” en esos días cambia la percepción de la luz. El atardecer parece extraído de un cuadro y su tiempo aparenta ser más dilatado.
“Luz con el tiempo dentro en un espacio mágico” también sirve como símil de la experiencia de la corta vida en este planeta. ¿Hay algo más maravilloso que la propia vida y que la creación en sí? Las contadas décadas en las que participamos como seres vivos en esta Tierra (que tiene más de 5.000 millones de años), metiéndole de nuevo un poco de poesía, suponen un milagro inigualable (con datos prosaicos recordemos que sólo llega un espermatozoide de 600.000 que lo intentan en cada “aventurilla”). Y encima, estamos viviendo en un periodo donde aquí y hoy disfrutamos de comida, de medicinas, de educación, y de muchas cosas que ya quisieran las otras tres cuartas partes del mundo menos “desarrollado”.
La Feria, como la vida misma, se vive de manera distinta: con la ilusión y la vitalidad de un/a niño/a, con la efervescencia y aventura de la juventud, con la madurez y recreación de los adultos, o con la serenidad de la mirada contemplativa de los/as mayores. Aunque se pueden romper estos esquemas y podemos ser mayores con la ilusión de un niño, adultos con la efervescencia de la juventud, o niños con la mirada contemplativa de los mayores... También hay años en los que no se pisa la feria por circunstancias. Pasar de una etapa de la vida a otra acarrea cierta crisis de adaptación. Y cada crisis no es sino una palanca, una oportunidad para un nuevo equilibrio.
La vida del ser humano en el planeta también ha pasado por distintas etapas. Desde el umbral de la animalidad hasta hoy tuvimos que aprender a hablar y hacer fuego, a idear herramientas, a cultivar la tierra, a elaborar manufacturas y artesanía, y a fabricar tecnologías. La especie humana forma parte del 1 % de las especies que han existido en la historia del planeta y que aún perdura. Su capacidad para salvar retos en la evolución es también inigualable. En este siglo uno de los mayores retos a los que nos enfrentaremos es la crisis ambiental, más visible en el tema del cambio climático.
Se llama cambio climático a la variación global del clima de la Tierra. Se produce sobre todos los parámetros climáticos: temperatura, precipitaciones, nubosidad, etc. Son debidos a causas naturales y, últimamente, también a la acción del hombre. El clima venidero se volverá más cálido. Son esperables cambios significativos en las precipitaciones, con una tendencia a la baja, provocando una disminución de los recursos hídricos. La reserva de agua en el suelo disminuirá conforme aumente la temperatura. Habrá mayor amplitud y frecuencia de anomalías térmicas mensuales. Favorecerá la expansión de especies invasoras y plagas foráneas. Los animales sufrirán cambios fenológicos en las poblaciones, con adelantos (o retrasos) en el inicio de la actividad, llegada de migración o reproducción. Cabe esperar desajustes entre predadores y presas debidos a respuestas diferenciales al clima. El aumento de las temperaturas y la falta de agua en el suelo inducirán una mayor y más dura desecación de los combustibles, creciendo su inflamabilidad. La frecuencia, intensidad y magnitud de los incendios aumentarán. En cuanto a la salud humana cabe esperar un aumento de la mortalidad causada por las olas de calor, que se apuntan como más frecuentes en intensidad y duración en los próximos años.
Para superar esta crisis y llegar a un nuevo equilibrio precisaremos cambios en el modelo de vida, que se resume en el respeto al entorno natural.
Ojalá sepamos superar el reto ambiental al que nos enfrentamos y poder disfrutar de la vida en esta Tierra como si de la Feria se tratase, como una Luz con el tiempo dentro en un espacio mágico…
Rogelio Fernández Reyes
servido por puebladelosinfantes
1 comentario
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tiquitaka dijo
Ofú quillo, parece que te he pasado la manía que le tenía a nuestro pueblo, y ahora eres tu quien te dedicas a escribirles cosas preciosas a otro pueblo que no es el tuyo, ¿o si?
15 Abril 2008 | 08:24 PM