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La Coctelera

Categoría: ARTICULOS

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MI LLEGADA, POR BELGICA VITE RONQUILLO

Cientos y miles de personas dejamos nuestros países de origen, con mucha tristeza, para intentar buscar, en un país desarrollado, otros caminos. Me tocó venir a España con el fin de mejorar el nivel de vida de mi familia.

El viaje, el billete de avión, nos costó un ojo de la cara y nos endeudamos para después pagar el doble o el triple. Muchas agencias de viaje se enriquecen porque se aprovechan de la angustia y el miedo que tenemos cada uno de nosotros; digo “miedo” porque para pagar un billete de avión, llegar a España y pasar la aduana tienes que tener valor y suerte, si no la tienes te regresan. Y el doble de lo que han pagado, en billete de avión, lo tienen que pagar en su país como sea.

Yo pasé inmigración con el corazón en un puño; me dio penilla de las personas que no lo consiguieron y regresaban llorando.

Me costó mucho dejar a mi familia, mi madre enferma, mi hija…fue un sufrimiento. “¡Qué pesadilla este viaje!” pensaba el primer y el segundo mes de mi estancia aquí en España. Gracias a Dios, tuve el amor de mi hermana y el consuelo de que uno está aquí trabajando para ayudar a nuestros seres queridos; poco a poco te vas acostumbrando a todo, a la cultura, a sus costumbres, sus comidas.

Aún recuerdo todavía cuando vine por primera vez a la Puebla de los Infantes; estaba algo asustada y no conocía a nadie. Llegué a trabajar donde Carmen Bravo, una persona mayor; los primeros días se me hizo duro porque me quedaba sola, pero sus hijos y nietos me brindaron su afecto, su comprensión y me hicieron sentir que estaba en casa.

Quiero dar las gracias a mis vecinas de la calle Cruz, Mari Ángeles y Carmelita, a Isabel y su familia, y a toda la gente que me dio su ayuda para seguir adelante.

Hay personas cuyo trato y amistad dejan huella, personas que transmiten a los demás algo de sí mismo, su bondad, su ternura, su sensibilidad, su sencillez, su sentido del humor, su espíritu y su solidaridad; todas estas cualidades las he encontrado en las gentes de este querido pueblito acogedor llamadoLa Puebla de los Infantes”.


EN MEMORIA DE MARIA EUGENIA BRAVO OLMO



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POR UNAS RELACIONES ARMONIOSAS


Si al vivir en sociedad estamos interaccionando diariamente, ¿no será bueno procurar que nuestras relaciones sean armoniosas?


Cuando va bien nos sentimos felices, y cuando se deterioran nos aportan sufrimiento, aunque nos cueste reconocerlo. ¿No es la felicidad lo que procuramos en la vida?

Es a través de la relación con el otro cuando podemos poner en juego nuestras mejores cualidades: el amor, la paciencia, el respeto, la consideración, la tolerancia, etc. Aprovechemos esta oportunidad.

Cuando no funcionan, siempre pensamos que la culpa no es nuestra. Vemos que el otro se equivoca. Nos cuesta mirarnos y reconocer el error propio. A veces acusamos para tranquilizar la conciencia, pero en el fondo no podemos sentirnos bien.


Si tenemos buenos sentimientos hacia los demás, si sabemos situarnos en el lugar del otro, si percibimos su experiencia y sintonizamos con él emocionalmente, si ponemos en juego todas estas intenciones, estaremos mucho más pendientes de los valores que todos tenemos que de las debilidades que sin duda aparecerán en cada uno.


No podemos cambiar nuestro pasado. Tampoco lo inevitable. Pero sí somos dueños, en cada momento, de elegir la actitud que mejor favorezca a lo que pretendemos entre todos.

Desde una conciencia benevolente y pacífica, se favorecerá el camino en esta tarea común de contribuir a mejorar las situaciones que se nos presenten.


Ciertamente es más fácil frenar, buscar el incordio, quedarnos en lo que nos separa, que procurar focalizarnos en lo mucho que nos une, siendo esto infinitamente mejor.

No aprendemos instalados en la rutina y la costumbre. Lo hacemos cuando afrontamos nuevas maneras de pensar y actuar.


Respeto, consideración hacia el otro, y una gran dosis de humildad. Quien piense que su verdad es la Verdad, está como “muerto” en vida, cerrado a cal y canto a su propio crecimiento personal, que es el que verdaderamente dignifica al ser humano.


No tenemos ninguno la propiedad, pero todos somos depositarios de la confianza de este pueblo.

Trabajar por sus cosas en base al propósito de mejorarlo, en las tareas y prioridades que se establezcan, y desde los valores más nobles de la persona humana, tendría que ser la base nuclear de nuestro servicio. Bueno será, todo aquello que al pueblo le proporcione beneficio.


Y eso sí, diferenciando siempre las ideas, de las personas. El ser humano es mucho más que sus aciertos y errores.


Mucha armonía y felicidades en estas próximas fiestas.



Antonio Rangel Gómez




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ASOCIACION GASTRONOMICA Y CULTURAL , LA TAGARNINA

En primer lugar queremos desear a todos nuestros vecinos y las personas que estos días nos visitan con motivo de la celebración de nuestras Fiestas una muy Feliz Feria, en la que la concordia, la amistad y la alegría sean la nota predominante. Esta Asociación ha ido creciendo con el paso de los años y hoy en día somos ya noventa personas las que la componemos, hombres y mujeres que dedicamos parte de nuestro tiempo a fomentar actividades relacionadas con la cultura Gastronómica de nuestra localidad a través de concursos, como las Migas en la fiesta de Las Candelas y los concursos de Gazpacho, Arroz y Tortilla que desarrollamos durante nuestra Feria en la caseta que allí tiene esta Asociación y en la que siempre intentamos hacer partícipes a toda aquella persona que tenga interés o simplemente tenga ganas de pasar un rato agradable con nosotros y aquellos que nos visitan. Otra forma de desarrollar nuestras actividades son las colaboraciones con otras entidades de nuestro pueblo, como la confección de algún plato típico que hacemos cada año para la Feria de la Tapa o como en el concurso de aceitunas que se celebró por primera vez el pasado año. Todas estas actividades que desarrollamos nos serían más difíciles de realizar si no fuese por la ayuda y colaboración de muchas personas y comerciantes de nuestra localidad que desinteresadamente nos ayudan y apoya, cada uno en la medida que puede, y a los cuales queremos darle las gracias desde aquí.

Ya por último solo nos queda invitar a todo aquel que lo desee a visitar nuestra caseta y participar de todo esto que aquí os contamos en un ambiente festivo y alegre como demanda nuestra Fiesta.

50 ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA HERMANDAD DE LA SOLEDAD

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LA ILUSIÓN

Es una gran ilusión ir a trabajar y recibir una sonrisa y un piropo de parte de José Manuel, Miguel, Rocío y otros más que han estado durante el curso con el deseo de aprender, divertirse y de colaborar en hacer las cosas bien.


Durante estos 6 años, la asociación ha sufrido muchos altibajos, pues depende de subvenciones convocadas por la Administración y que en ocasiones son insuficientes para la atención de estas personas, pero no podemos quejarnos, comparado con otros años, ya que éste curso, se ha podido contratar a cuatro profesionales para poder llevar a cabo un proyecto con gran ilusión y energía.


Se trata de una Psicóloga-Logopeda, una Fisioterapeuta, una Educadora y una Trabajadora Social.


Pero esto también trae consecuencias negativas, pues la subvención se acaba y los afectados por alguna discapacidad siguen con sus dificultades y necesitando de sus servicios.


Durante este curso se ha mantenido un objetivo principal y es conseguir la continuidad y la estabilidad es difícil de conseguir, pero en todas las actividades que se han realizado, se ha intentado mostrar a este



municipio una realidad, y es que existe una serie de personas que necesitan de unas atenciones específicas para poder disponer de una calidad de vida.


Las actividades que se han realizado son las siguientes:


Diciembre: Venta de calendarios.

Febrero: Participación en el Carnaval.

Marzo: Plantación de árboles, junto con el Colegio y Escuela Taller.

Marzo: I Festival flamenco y pasarela profesional.

Abril: Feria de la tapa y taller espontáneo de pintura en camisetas.


Y no olvidando la colaboración y la involucración de varios empresarios y entidades bancarias que han hecho realidad, mejorar nuestra situación económica.



Asociación de Discapacitados “La Luz

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EL BIBLIOTECARIO


Me gusta ser: El colega. El confidente.

El hermano mayor que siempre ayuda.

El que siempre resuelve alguna duda.

El que buscan los niños. Consecuente.


El consejero en lecturas de la gente.

El cuenta cuentos sin miedo ni censura.

El ordenanza de la literatura.

El insaciable en lectura. Diligente.


El cómplice en aventuras y en rubores.

El confesor en travesuras y en amores.

El (por algunos) ignorado; innecesario.


El maestro para chicos y mayores.

El compañero en faenas y labores.

El amigo de verdad.


El Bibliotecario.



Juan Prados Carrasco

Publicada en: “Educación y Biblioteca” en marzo de 1997


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PROBLEMATICA SOBRE LA VENTA DE LA JURISDICCION DE PUEBLA DE LOS INFANTES EN 1964

La venta de la jurisdicción señorial de la Puebla de los Infantes había sido acordada por el Consejo de Hacienda con don Luis Jiménez de Góngora, vecino de Córdoba, en agosto de 1644, acogiéndose a la segunda ampliación de venta de vasallos acordada por las Cortes en 1639; en ese asiento se había acordado vender esa villa, como era norma estipularlo, o bien a 16.000 maravedíes el vasallo o a 6.400 ducados la legua cuadrada, según resultase más ventajoso para la Real Hacienda, una vez efectuada las oportunas averiguaciones. Conocido este asiento de venta, el concejo de Sevilla lo contradijo en enero del año siguiente ante el Consejo de Castilla, pero a pesar de ello los trámites de la venta continuaron y en mayo siguiente se ordenó dar posesión a don Luis Jiménez de la villa comprada, como así se hizo, produciéndose una nueva contradicción por parte de Sevilla1.

Relativos a este pleito se hicieron y se han conservado dos impresos. El primero, que lleva por título Por el señor don Luis Ximénez de Góngora, caballero de la orden de Calatrava, del Consejo de Su Majestad en la con­taduría mayor de Hacienda, cuyo derecho coadyuvan el señor fiscal y la villa de la Puebla de los Infantes, con la ciudad de Sevilla sobre la venta de la jurisdicción de la dicha villa de la Puebla de los Infantes2, es un alegato pre­sentado por el licenciado Antonio de Castro, procurador de la parte de Ximénez de Góngora, cuya firma autógrafa aparece al final, que trataba de demostrar que no había lugar a la revocación de la venta de la villa que había pedido la ciudad de Sevilla, siendo tal venta perfectamente válida y legal. En apoyo de su postura aludía al pleito similar que por esos mismos años man­tenía la propia ciudad con Antonio Álvarez de Toledo, marqués de Villanueva del Río y más tarde duque de Alba, sobre la venta que se le había hecho del señorío de Alcalá de Guadaíra, así como a las otras impugnaciones que aquí se han señalado antes y que terminaron con fallos a favor de sus respectivos compradores.

En abundamiento de la defensa de su. derecho alegaba cómo la villa de La Puebla coadyuvaba a que tal operación de venta se llevara a efecto “por las conveniencias grandes que de ella se le siguen para su conservación”, así era que sus vecinos, contraponiendo estas ventajas a “las extorsiones y molestias que dicen se le hacían por la dicha ciudad cuando era de su juris­dicción, quieren más que les tenga el señor don Luis”, y hasta tal punto esto era así, seguía diciendo el procurador, que constaba por los testimonios pre­sentados que, para ayudar a la compra de su señorío, “se hizo un reparti­miento [entre ellos] de doce mil reales,... con lo cual es más preciso que con­tra voluntad de los vecinos de dicha villa no se les haya de tener en la juris­dicción y sujeción de la dicha ciudad, sino darles el señor que ellos apetecen, por los beneficios que confiesan haber recibido y están recibiendo de él”.

El otro impreso, elaborado por Diego Bolero y Caxal, lleva por título Por la ciudad de Sevilla con el señor don Juan de Góngora, caballero de la Orden de Alcántara, del Consejo y Cámara de Su Majestad y gobernador del de Hacienda, como marido y conjunta persona de la señora doña Luisa de Góngora y Haro, única y universal heredera y sucesora del mayorazgo del señor D. Luis Ximénez de Góngora, su padre, sobre la nulidad de la venta de la jurisdicción, señorío y vasallaje de la villa de la Puebla de los Infantes3.

y, como es fácil imaginarse, es la cara opuesta del anterior: En sus páginas el procurador del cabildo sevillano trata de demostrar la ilegalidad de la venta en cuestión y conseguir así que sea anulada. A esas alturas don Luis había muerto y eran su hija y el marido de ésta, don Juan de Góngora, herederos de aquél, los que habían asumido el pleito y contra los que la ciudad pleiteaba.

Declarando agraviada a la ciudad, porque no había sido citada para los actos de la toma de posesión de la villa, al ser dada a Ximénez de Góngora, y porque, si bien había asistido al amojonamiento y medida del término ena­jenado, no habían sido atendidas sus contradicciones así como las de Constantina, en cuyo término se hallaba enclavada La Puebla, dicho procu­rador fundamentaba su exigencia de que se declarase la nulidad de la venta de la jurisdicción de esta villa en los siguientes puntos:

Primeramente porque, aunque el príncipe podía vender jurisdicciones, no podía hacerlo de aquéllas que anteriormente habían sido concedidas “por remuneraciones de servicios o por precio” y, habiendo sido adquiridas irre­vocablemente por otros, no se les podía quitar.

En segundo lugar porque la jurisdicción de La Puebla de los Infantes pertenecía a la ciudad pleno jure por varios títulos: Por haberle sido donada, entre otros lugares, a Sevilla por el rey Alfonso X en la Era de 1291 (año 1253), donación que fue luego confirmada por su hijo, Sancho IV, y por los asientos y escrituras posteriores, otorgadas por los monarcas castellanos, como el de Carlos V en 1537 o el de Felipe II en 1570, privilegios que le habían sido confirmado luego en 1629, todos los cuales debían ser respetados sin excusa.

Y por último porque esta enajenación no podía ser incluida en el poder” que los procuradores de las Cortes habían dado al monarca para vender vasa­llos, ya que en tales poderes no se hallaban incluidas las enajenaciones que pudieran resultar lesivas para la ciudad. Y, desde luego, no podía atenderse el hecho de que “la misma villa de La Puebla haya salido a esta causa coadyu­vando el derecho del señor don Luis de Góngora”, ya que la villa no tenía en esto derecho alguno que ceder.

El procurador de Sevilla terminaba declarando que por todas estas razones resultaba que la ciudad tenía a su favor justicia “para que se dé por nula la venta hecha a favor del señor don Luis Ximénez de Góngora en fuer­za de los dichos contratos y razones que quedan fundadas”.

No conocemos el final de este pleito con las últimas sentencias que lo debieron dar por concluso: posiblemente, escudriñando en los inventarios de los documentos del Consejo de Castilla, existentes en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, encontraríamos este proceso con todos sus autos, alega­ciones, probanzas y sentencias. Pero para el intento que nos ocupa no es necesario conocer el final del pleito, pues podemos estar seguros de su resul­tado: la posesión del señorío jurisdiccional de La Puebla de los Infantes tuvo que ser confirmada judicialmente al comprador y sus herederos, ya que éstos continuaron en su posesión, sus sucesores aparecen como tales señores de La Puebla en la documentación posterior e, incluso, en el siglo XVIII obtuvie­ron el título nobiliario de marqueses de La Puebla de los Infantes. Como señorío de estos marqueses aparece la villa en las respuestas recogidas para la formación del Catastro de Ensenada y en el informe que a finales del ese mismo siglo XVIII remitió a Madrid el párroco del lugar, don Fernando Feliz de Mena y Relojillos, contestando al interrogatorio que se la había enviado con destino a la realización del nonato Diccionario geográfico de Tomás López.

José Francisco López Muñoz







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LUZ CON EL TIEMPO DENTRO DE UN ESPACIO MÁGICO


“Luz con el tiempo dentro de un espacio mágico”. De esta bella manera, Juan Ramón Jiménez definía a su pueblo natal, Moguer. Cabría copiarle para describir las ferias de nuestros pueblos y la vida del ser humano en el planeta.

Si bien en una respuesta aséptica del Trivial la Feria de La Puebla podría denominarse algo así como “dícese de la fiesta popular típica andaluza que se celebra en la localidad de La Puebla de los Infantes en torno a la festividad de su patrona”, metiéndole un poco de poesía se podría describir como “luz con el tiempo dentro en un espacio mágico”. Y es que meterse en el “Praíllo” en esos días cambia la percepción de la luz. El atardecer parece extraído de un cuadro y su tiempo aparenta ser más dilatado.

“Luz con el tiempo dentro en un espacio mágico” también sirve como símil de la experiencia de la corta vida en este planeta. ¿Hay algo más maravilloso que la propia vida y que la creación en sí? Las contadas décadas en las que participamos como seres vivos en esta Tierra (que tiene más de 5.000 millones de años), metiéndole de nuevo un poco de poesía, suponen un milagro inigualable (con datos prosaicos recordemos que sólo llega un espermatozoide de 600.000 que lo intentan en cada “aventurilla”). Y encima, estamos viviendo en un periodo donde aquí y hoy disfrutamos de comida, de medicinas, de educación, y de muchas cosas que ya quisieran las otras tres cuartas partes del mundo menos “desarrollado”.

La Feria, como la vida misma, se vive de manera distinta: con la ilusión y la vitalidad de un/a niño/a, con la efervescencia y aventura de la juventud, con la madurez y recreación de los adultos, o con la serenidad de la mirada contemplativa de los/as mayores. Aunque se pueden romper estos esquemas y podemos ser mayores con la ilusión de un niño, adultos con la efervescencia de la juventud, o niños con la mirada contemplativa de los mayores... También hay años en los que no se pisa la feria por circunstancias. Pasar de una etapa de la vida a otra acarrea cierta crisis de adaptación. Y cada crisis no es sino una palanca, una oportunidad para un nuevo equilibrio.

La vida del ser humano en el planeta también ha pasado por distintas etapas. Desde el umbral de la animalidad hasta hoy tuvimos que aprender a hablar y hacer fuego, a idear herramientas, a cultivar la tierra, a elaborar manufacturas y artesanía, y a fabricar tecnologías. La especie humana forma parte del 1 % de las especies que han existido en la historia del planeta y que aún perdura. Su capacidad para salvar retos en la evolución es también inigualable. En este siglo uno de los mayores retos a los que nos enfrentaremos es la crisis ambiental, más visible en el tema del cambio climático.

Se llama cambio climático a la variación global del clima de la Tierra. Se produce sobre todos los parámetros climáticos: temperatura, precipitaciones, nubosidad, etc. Son debidos a causas naturales y, últimamente, también a la acción del hombre. El clima venidero se volverá más cálido. Son esperables cambios significativos en las precipitaciones, con una tendencia a la baja, provocando una disminución de los recursos hídricos. La reserva de agua en el suelo disminuirá conforme aumente la temperatura. Habrá mayor amplitud y frecuencia de anomalías térmicas mensuales. Favorecerá la expansión de especies invasoras y plagas foráneas. Los animales sufrirán cambios fenológicos en las poblaciones, con adelantos (o retrasos) en el inicio de la actividad, llegada de migración o reproducción. Cabe esperar desajustes entre predadores y presas debidos a respuestas diferenciales al clima. El aumento de las temperaturas y la falta de agua en el suelo inducirán una mayor y más dura desecación de los combustibles, creciendo su inflamabilidad. La frecuencia, intensidad y magnitud de los incendios aumentarán. En cuanto a la salud humana cabe esperar un aumento de la mortalidad causada por las olas de calor, que se apuntan como más frecuentes en intensidad y duración en los próximos años.

Para superar esta crisis y llegar a un nuevo equilibrio precisaremos cambios en el modelo de vida, que se resume en el respeto al entorno natural.

Ojalá sepamos superar el reto ambiental al que nos enfrentamos y poder disfrutar de la vida en esta Tierra como si de la Feria se tratase, como una Luz con el tiempo dentro en un espacio mágico…


Rogelio Fernández Reyes



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HISTORIA REAL DE AMOR Y DE GUERRA


A Manolo, Jesús (In Memoriam), Enriqueta, Pepe y Loli


Pepe Bravo Serrano, “Chacón”, era un muchacho bueno, formal y bastante tímido. Tenía dos hermanos, Belén y Manuel. Siendo aún adolescente estuvo de aprendiz en la carpintería de mi padre. Aprendió el oficio y pronto se hizo un excelente ebanista.

Huertas Algarrada era la mayor de varias hermanas, hijas todas de Jesús Algarrada, el del estanco. A Huertas Algarrada le gustaba Pepe Bravo, y todos los días se asomaba a la ventana, detrás de los visillos, cuando él cruzaba la plaza de la iglesia camino de su casa. Le atraía su andar tranquilo y su aspecto retraído de muchacho fino y bien educado. Cuando se encontraban por la calle, Pepe la miraba noblemente y susurraba un adiós entrecortado. A ella apenas si le salía la voz de la garganta, y su intento de sonrisa se quebraba en una leve mueca inexpresiva.

Pepe soñaba con Huertas. ¡Era tan bonita! Sabía que estaba enamorado de ella, pero nunca encontraba el momento de decírselo. ¡Parecía tan delicada, tan dulce, tan buena! Anhelaba cogerle las manos, besarla, casarse con ella, tener muchos hijos y vivir juntos toda la vida. Pero, ¿cómo y cuándo se decidiría a preguntarle si quería ser su novia? La viscosa timidez lo atenazaba, lo paralizaba. Y temía ser rechazado.


Un día un amigo le aconsejó: “Tómate un par de copas de montilla cuando vayas a hablar con ella y verás cómo te fluyen las palabras y desaparece la timidez”. Así lo hizo. Una tarde se acercó a ella en la plaza cuando paseaba con sus hermanas, y seguro, con gracejo y desenvoltura, le pidió un aparte y le dijo todo lo que tenía que decirle. Al rato, estaba hablando con Jesús, el padre de Huertas, pidiéndole el consentimiento para el noviazgo con su hija; que ellos se querían mucho y deseaban casarse y formar una familia, como Dios manda, cuando él ganara para mantenerla como a una reina. Así de locuaz y lanzado se expresó el tímido Pepe.

Sus relaciones marchaban muy bien, se respetaban, se querían y eran felices. Hasta que llegó el día en que Pepe tuvo que irse a la mili. Las revueltas y la tensión política enrarecían el ambiente nacional de negros presagios de guerra. Aquella separación fue muy dolorosa para ambos, aunque la soportaban más o menos bien, escribiéndose largas cartas de amor.


A los pocos meses estalló la guerra civil española del 36 y Pepe fue movilizado.

Escribía desde el frente, cuando la situación lo permitía, alguna que otra carta cargada de pesimismo. El estado de ánimo de Huertas se tornó depresivo y lleno de malos augurios.


Ahora, pasaban los días y los meses y Pepe ya no escribía ni sabían nada de él. Tanto la familia de Pepe como la de Huertas hicieron toda clase de gestiones acerca de las autoridades militares y del Ayuntamiento recabando alguna información sobre su paradero y su estado de salud. Nadie podía decirles nada porque simplemente no sabían nada; seguirían indagando el caso. Así pasaron varios meses sin tener noticia alguna. Hasta que un día llegó la noticia. En el parte militar de bajas, recibido en el cuartel de la Guardia Civil, el nombre de José Bravo Serrano figuraba en la lista de los muertos en acción de guerra… Del cuerpo no se sabía nada todavía.


Ambas familias quedaron sumidas en el dolor, la angustia y la desesperación. A Huertas se le hundió el mundo bajo los pies. Nada tenía ya sentido y veía que su vida quedaba definitivamente enterrada con la de Pepe. En el pueblo hubo una consternación general. En el funeral, la iglesia se quedó chica para acoger a tanta gente. La familia de Pepe acudieron todos vestidos de luto. Huertas también iba de negro. Entre tristes rezos fúnebres y volutas de incienso, resonaban llantos quejumbrosos y amargos. Al día siguiente, en los periódicos salieron varias esquelas mortuorias de la muerte de José Bravo Serrano. Después, durante mucho tiempo se estuvo hablando en el pueblo de la mala suerte de ese muchacho tan bueno y querido por todo el mundo, Pasaron varios meses y Huertas, asfixiada por la tristeza, no cesaba de llorar la prematura y desgraciada muerte de Pepe. Su padre y sus hermanas trataban de consolarla con palabras de resignación y de cariño, sin éxito.


Casi a finales del 38, comenzaron a llegar noticias alentadoras sobre el inminente final de la guerra. Parece que las fuerzas nacionales iban tomando posiciones en todo el país, y se les daba ya como virtuales vencedoras de esa horrenda guerra fraticida. Al mismo tiempo, se fue extendiendo el rumor de que un muchacho forastero le había contado a alguien del pueblo, en Córdoba, que había estado prisionero hasta hace unos días en la zona roja de Peñarroya y Pueblo Nuevo y que había conocido allí, también prisionero, a un muchacho de La Puebla de los Infantes “se llamaba Pepe, pero todos lo llamábamos Chacón. ¡Buen chaval! La última vez que lo vi fue hace apenas tres semanas”. El puebleño, asombrado, le dijo que el Pepe Chacón que él conocía de La Puebla había muerto en combate, en esa misma zona, hacía ya casi un año. Lo más estremecedor era que la descripción que de él hizo aquel muchacho coincidía totalmente con Pepe Bravo.

Este increíble rumor se extendió como mecha encendida por todo el pueblo. La gente hablaba y hablaba sacando consecuencias fantásticas y milagrosas, persuadidos y expectantes de que aquello pudiese ser cierto. El hecho, desde luego, contenía para muchos un cierto morbo ante la posibilidad de llegar a ser testigos directos de una especie de resurrección. No olvidemos que Pepe Chacón llevaba muerto ya muchos meses. Su regreso era, por tanto, un hecho inconcebible. No obstante, Huertas, aunque algo recelosa, iba varias veces al día a rezar a la iglesia para pedirle a la Virgen que aquel rumor se hiciese realidad, y que Pepe reapareciera en cualquier momento vivito y coleando. Y Dios la oyó. En el cuartel se recibió la confirmación oficial de que José Bravo Serrano estaba vivo y había sido liberado, con otros prisioneros, por las fuerzas nacionales en el término de Pueblo Nuevo. Una vez terminado el interrogatorio y otros trámites podría regresar a casa.


Huertas recibió una carta de Pepe, rebosante de amor y de ternura, que, humedecida de lágrimas, guardó en lo más íntimo y cálido de su corazón, al tiempo que gritaba en silencio: “¡Gracias, Virgen de las Huertas! ¡Gracias, Dios mío!”.

El recibimiento de Pepe Chacón en el pueblo fue apoteósico. Tengo el testimonio de unos puebleños mayores que lo recuerdan como un acontecimiento

festivo y escalofriante. Todo el mundo, con las autoridades al frente, acudió a la entrada del pueblo a recibirle y los niños de las escuelas portaban banderitas españolas que agitaban con alegría. Había muchas lágrimas por allí. Todos lo palmeaban, lo tocaban y lo felicitaban emocionados, como si de un héroe o de un resucitado se tratara…

Nada más terminada la guerra, Pepe y Huertas se casaron. Al año y medio nació su primer hijo, Manolín. Yo tenía entonces año y medio. Y, prácticamente, desde entonces, Manolo y yo somos dos grandes amigos. Después tuvieron cuatro hijos más y se fueron a vivir a Sevilla. Pepe llevó en la cartera, durante toda su vida, la esquela mortuoria de su propia muerte.


Pepe y Huertas murieron hace años. De los familiares (padres, hermanos) sólo viven dos hermanas de Huertas: Dolores y María Algarrada, a las que profeso un sincero afecto, y a las que agradezco su ayuda para recomponer esta insólita historia de amor.


Autor:

Manuel Jiménez Márquez (Abril, 2007)